Tamarises, la nueva cara de todo un clásico


En el año 1997, el Guggenheim abría las puertas a un nuevo Bilbao, el Bilbao que ha llegado a nuestros días empezó por ahí, después  llegaron el puente Zubizuri, el Euskalduna, la reforma de la ría, el Metro y el tranvía, o ya más finalmente la torre de Iberdrola han creado una ciudad sorprendente, llena de luz y con una oferta increíble para el visitante..

Ese mismo año, aprovechando que había estado con mi familia en una casa rural por la zona alavesa del Gorbea, fue la primera vez que pisé tierra bilbaína. Después de visitar el museo, mi padre insistió en ir a Guecho… tengo grabado ese día, sol en la playa de Ereaga, el estilo sobrio del restaurante, el señorío de la clientela, rabas y un plato de hongos en los entrantes; todo ello mientras mi padre tomaba un dry martini… Ese sitio era el viejo Tamarises.

Hoy, el equipo de Fernando Canales, afamado chef del restaurante Etxanobe, se ha hecho cargo de este sitio transformándolo sobre todo en las formas aunque respetando ese fondo de calidad que siempre le había caracterizado. El local está dividido en 2 ambientes, un restaurante más “puesto” en la planta de arriba y el bistró, al que aquí haremos referencia, donde por 30 euros/persona el éxito está asegurado.

Las opciones que nos da la carta son dispares, desde nachos con salsa boloñesa, hasta albóndigas de corzo, pasando por Shusi, pizza o pasta. En nuestro caso podemos decir que la tortilla cremosa de patata y huevo de caserío hace justicia a la que para mí, junto a Galicia, es la región de España donde mejor se hace. Las croquetas muy ricas también; las de chistorra con una mezcla en la bechamel que hace una textura y fortaleza perfectas, y  las de Morcilla un tanto diferentes donde predomina la morcilla de cebolla con respecto a la bechamel. Además, unas anchoas fritas más que aceptables.

En los segundos, y dentro de las sugerencias del chef, una dorada a la espalda acompañada de patatas panadera sin nada que envidiar a ninguna de las que he probado, con su punto perfecto, donde la parte de fuera queda crujiente y la de dentro increíblemente tierna… Ya en carta, un confit de pato perfectamente logrado y con un genial acompañamiento de puré de membrillo, o por último, y confesando que aun siendo una cosa muy de andar por casa soy fanático de este plato, un escalope milanesa en línea con el resto, finísimo, tanto por la carne como por el empanado y con un increíble sabor, acompañado de pimientos rojos caseros y patatas fritas.
 

En cuanto a los postres, proponen una gran variedad de tartas que presentan en una carrito, cosa que hace difícil el decir que no a la tentación que entra por los ojos. Estrategia ya utilizada en esa primera vez que visité el viejo Tamarises y que el nuevo ha mantenido.
 Por último, y en cuanto vinos se refiere, el Bistró presenta en torno a 10 opciones muy sesgadas hacía la rioja y con precios económicos de entre 8-16 euros aprox.

Así que amigos, esta es nuestra sugerencia para esta semana, si tomáis la sabia decisión de visitar Bilbao reservaros una mañana para Guecho. El paseo marítimo en un día de sol sin duda merece la pena, la playa, sus preciosas casas, el abra en todo su esplendor y el puerto viejo que parece sacado de otro tiempo… allí en mitad de todo aquello el nuevo Tamarises, donde seguro completaréis un plan que al igual que me pasó a mi recordaréis durante años..


1 comentarios:

  1. Enhorabuena por el blog... De solo leerlo me entra un hambre!!!!

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