Mi gran experiencia en el Celler de Can Roca

Después de más de un año de larga espera, llegó la hora de una de las comidas que cogía con más ganas de todas las que he tenido hasta ahora. En este caso no solo era el plan de ir a uno de los mejores restaurantes del mundo sino que además la compañía era inmejorable. Grupo de 10 amigos, AVE hacia Gerona para llegar a hacer el check in al hotel y directos al Celler para comida de viernes a las 14.30.
El Celler se sitúa en un barrio residencial de Gerona, la verdad es que el sitio es increíble y contrasta bastante con la zona en la que se encuentra. Al entrar te recibe su terraza, preciosa y muy acogedora y desde donde puedes ver como el local mezcla una estructura de corte antiguo con una sala más moderna.
Helado de oliva verde
Lo primeros aperitivos te los sirven allí después de ofrecerte una copa de cava de la casa. Primero un helado de oliva verde, servido como si fuera una aceituna que coges directamente de un olivo bonsái. Después un riquísimo snack de maíz con corteza de cochinillo ibérico, primer plato muy bueno de la tarde.
Snack de maiz con corteza de conchinillo ibérico
Te acompañan a la mesa y empieza la fiesta. En nuestro caso, al ser 10, un apartado al lado de la bodega con vistas a un patio. Una vez allí te sirven “comerte el mundo” una serie de aperitivos de diferentes cocinas del mundo. México, Corea, china, Turquia y Marruecos fueron nuestras paradas. A destacar Corea, un pan frito con panco y panceta con sabor a salsa kimchi.
Comerte el mundo
Para seguir llega “memoria de un bar de las afueras de Gerona” donde te sirven 5 snacks de recetas tradicionales del bar de los padres Roca. Calamares a la romana, un bombón de campari, una minitortilla de patata, riñon al jerez y una fantástica raspa de boquerón, todos muy buenos.
Memoria de un bar de las afueras de Gerona
Siguiendo con los aperitivos llegaron los que en mi opinión fueron los mejores. Un escabeche de percebe al laurel muy fresco y sabroso, y un ceviche de dorada inmejorable. Para acabar con los entrantes el bombón frio de perrechicos con un sabor logradísimo, y un brioche de trufa ligerísimo, muy bueno.
Escabeche de percebe y ceviche de dorada

Brioche de trufa
En cuanto a los platos del Celler lo primero que quiero remarcar es que la cocina está mucho más enfocada al producto y receta tradicional de lo que me esperaba. Quizás ese sea su mayor éxito, sabores en su mayoría bastante tradicionales y reconocibles llevados a la excelencia más pura.

Empezamos con el consomé de primavera, una emulsión de vegetales, zanahoria, habas, tirabeques y otras verduras en forma de una sopa transparente. La textura del consomé era magnifica y en cuanto al sabor riquísimo, aunque por ponerle una pega era algo suave.
Consomé de primavera
Seguimos con un platazo increíble. Helado de ajoblanco con merengue de Jerez y sardina, un plato fresquísimo y una mezcla perfecta de sabores que hace de este uno de los mejores platos de la comida.
Helado de ajoblanco con merengue de Jerez y sardina
Caballa con encurtidos y huevas de mújol fue el siguiente de los platos. Una caballa marinada acompañada de una salsa con sabor a encurtidos, otro plato muy fresco y con un sabor a mar muy ligero y suave.
Caballa con encurtidos
Continuamos con la infusión de sauco, cerezas y anguila. Un plato que llama la atención por dulce y que cuando se acompaña con la anguila se equilibra perfectamente, una muy buena combinación.
Infusión de sauco, cerezas y anguila
La gamba roja que vino a continuación es uno de los mejores platos de marisco que he tomado nunca. Lomo de una gamba roja de gran calidad, ligeramente hecho y acompañado de una reducción hecha con las cabezas logrando una densidad espectacular. Además, las patas de la gamba fritas y crujientes para poder comerlas integras, y una especie de pan hecho con plancton y algas. Un plato del que no te olvidas, para repetir sin parar..
Gamba roja
Después nos trajeron la ostra con anemona, una ostra finísima acompañada de algas y una salsa hecha con anemona. Sabor puro a mar que es perfecto para los amantes de este tipo de platos.
Ostra con anemona
Raya confitada con aceite de mostaza fue el siguiente de los platos. Un corte de raya de una calidad inmejorable con aroma a mostaza y con varias reducciones de diferentes sabores de acompañamiento.
Raya confitada  con aceite de mostaza
Para acabar con los pescados llegó el besugo con samfaina. Lomo de besugo recubierto de una capa de diferentes colores con un sabor muy parecido al pisto. Mezcla buenísima en un plato de producto puro y duro.
Besugo con safaina
Empezando con las carnes llegó el cochinillo ibérico. Un trozo de cochinillo acompañado de varias salsas hechas con diferentes tipos de ajo, todas hechas muy suaves y ligeras. La gracia del plato es poder apreciar las diferencias entre unos tipos de ajo y otros. Muy bueno.
Cochinillo ibérico
Continuamos con otro plato espectacular, el cordero con puré de berenjenas y garbanzos. Ejecución inmejorable en el cordero con un sabor increíble  y acompañado de una mezcla de berenjena y garbanzo con algo que recuerda a la cocina árabe. Riquísimo.
Cordero con puré de berenjenas y garbanzos
 Para terminar las carnes llegó el jarrete de ternera con setas y tuétano. El jarrete en forma de loncha rodeando el tuétano, un plato perfecto para acabar por ese sabor y textura marcada que aporta la grasa del tuétano.
Jarrete de ternera con setas y tuétano
En cuanto a los postres lo primero que hay que destacar es la técnica utilizada en todo ellos. Nosotros empezamos con el suspiro limeño, un postre donde el sabor a un fantástico dulce de leche está presente. Seguimos con un muy digestivo y fresco cromatismo de naranja, y para acabar tomamos la anarquía del chocolate donde pruebas el chocolate en todas sus técnicas y versiones.
Cromatismo de naranja
Comentar que después de la comida nos enseñaron bodega y cocinas antes de tomar una copa en su fantástica terraza. La bodega en increíble y el maridaje que te ofrecen es todo un viaje por el mundo del vino en toda su variedad tanto tipológica como geográfica.

Amigos, sin duda alguna todo amante de la buena mesa tiene que visitar el Celler una vez en la vida… os lo recomiendo sin lugar a dudas, una experiencia de la que me acordaré toda la vida y que espero repetir alguna otra vez!

Celler de Can Roca
Dirección: Calle Can Sunyer, 48, 17007 Girona

Precio menú Festival (largo): 195€ + Maridaje 90 €

Precio menú Clásico (corto):  160€ +  Maridaje 55 €

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